Cuando falta apenas un día para el inicio del ciclo
lectivo, el acuerdo salarial de los docentes asoma aún empinado. No hay
visos de que el enredo en el que se convirtió la paritaria nacional
pueda tener hoy un desenlace. Cara a cara, otra vez, el Estado y el
frente gremial intentarán achicar las brechas de las cifras ofertadas y
de las exigidas.
El Gobierno, en su rol de empleador, había propuesto un
aumento de 22% en tres etapas para el sueldo inicial (actualmente es de
$ 3416) y un pago extra por presentismo de $ 2000. El ofrecimiento fue
rechazado tajantemente por los sindicatos, que exigen subas de 42%
(Ctera, de la CTA de Hugo Yasky) y de 61% (en el caso de los cuatro
gremios de la CGT de Antonio Caló).
Además, los gremios no aceptaron debatir sobre la
asistencia, un ítem que la presidenta Cristina Kirchner exigió incluir
en la negociación y del que hizo una efusiva mención durante la apertura
de la Asamblea Legislativa, el sábado pasado.
En caso de no cerrar hoy un trato, los sindicatos
anticiparon que convocarían a un paro nacional de 48 o 72 horas, según
cada organización. Así, el comienzo de clases sigue todavía en suspenso.
Sin embargo, el ministro de Educación, Alberto Sileoni,
evalúa una alternativa para garantizarse el regreso a las aulas tras
los feriados de carnaval. Le pidió ayer a su par de Trabajo, Carlos
Tomada, que avance en un borrador para activar la conciliación
obligatoria en caso de que se formalicen las medidas de fuerza de los
sindicatos. Esta salida le permitiría al Gobierno ganar tiempo para la
negociación, pero con las clases ya en curso.
"Nunca antes había hecho falta la conciliación
obligatoria. Es un resorte que podrá utilizar el Gobierno para dejar
abierta la negociación. Es positivo porque significa que quieren
dialogar", dijo a LA NACION Sergio Romero, líder de la Unión Docentes
Argentinos (UDA) y jefe de políticas educativas de la CGT.
Distinta fue la postura que mostró Mario Almirón,
referente de los docentes privados del Sadop, ante un posible dictado de
conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo. "Que [el
Gobierno] actúe sobre las causas y no sobre los efectos de un conflicto.
A un conflicto se lo puede encauzar desde sus efectos, como un paro, o
desde su raíz, como un salario injusto por insuficiente", sostuvo
Almirón en declaraciones a la agencia DyN.
Sileoni y Tomada recibirán hoy, a las 10, a los
dirigentes gremiales en el Palacio Pizzurno. También podría asistir el
ministro de Economía, Axel Kicillof.
"El Gobierno tiene que mejorar la oferta. El 22% es
inaceptable", se quejó Romero. Aunque el sindicalista no descartó sellar
un trato por una cifra bastante menor al 61% exigido inicialmente. "¿Un
25%? Toda oferta que supere el 22% será analizada. No somos
inflexibles. Pedimos un 61% porque el salario inicial debería ser de $
5500. Lo que pasa es que hay que recomponer el salario de los últimos
dos años en los que la paritaria se definió por decreto, de manera
unilateral", señaló.
En lo que parece no haber concesiones es en el caso del
presentismo. Para Romero, se trata de algo "extorsivo". Una postura
similar tienen los otros tres gremios de la CGT: Sadop, AMET y CEA. Y la
Ctera, que es liderada por Stella Maldonado, también se opondrá. Para
el sindicato enrolado en la CTA oficialista, haber incluido el
presentismo en la negociación fue como "embarrar la cancha", e hicieron
una similitud con lo que sucedía durante la presidencia de Carlos Menem.
Los cuatro sindicatos cegetistas, en conjunto,
presentarían hoy ante Sileoni un pedido para reactivar el Consejo
Federal de Educación. La intención es unificar los salarios de los
docentes en todo el país. También piensan volcar su malestar porque en
esta oportunidad la negociación paritaria dejó de lado temas relevantes,
como el incentivo docente (anclado en $ 255 desde 2012) o las
condiciones de trabajo.
Fuente: La Nacion